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LA OBESIDAD: ENFERMEDAD DEL SIGLO XXI (1/1/2006)
La obesidad, que empezó a plantearse como un problema de salud pública a finales del siglo XX, está adquiriendo dimensiones de epidemia en la actualidad. Se calcula que actualmente existen más de 250 millones de obesos en el mundo, la mayoría de los cuales se encuentran en países industrializados. Las perspectivas todavía son más alarmistas calculándose que la cifra de personas obesas se doblará en los países europeos en menos de 10 años.

¿QUÉ ES LA OBESIDAD MÓRBIDA?

La obesidad es resultado de una mala alimentación, convirtiéndose en un gran problema dietético, psicológico y social muy frecuente en los países civilizados. La obesidad se produce, descartando las enfermedades endocrino-metabólicas, como resultado de una ingesta en cantidad o calidad superior a las necesidades del individuo. El resultado es que la persona ingiere más calorías de las que quema y por tanto se almacenan en el cuerpo en forma de grasa.

El peso ideal de cada persona, varía en relación al sexo y a la altura. En líneas generales, se corresponde a las dos últimas cifras de la talla. Por ejemplo, para una persona que mide 1,65 cm., el peso ideal aproximado sería de 65 Kg. Esta cifra suele aumentarse de 2 a 3 Kg. en la mujer y de 1 a 2 Kg. en el hombre. Con el aumento de la edad, por encima de los 30 años, se considera normal que tenga un peso superior al ideal, es decir, al de la talla se suman aproximadamente de 8 a 10 Kg.

Para saber exactamente si una persona tiene obesidad patológica o no y su grado, el médico divide el peso del paciente por la talla en metros al cuadrado, la cifra resultante es el Índice de Masa Corporal (IMC).

IMC = Peso (Kg) / Altura (m2)

Se considera un paciente de peso normal cuando tiene un índice de masa corporal inferior a 25. Cuando el índice de masa corporal está entre 25 y 30 consideramos que existe un sobrepeso. Y cuando está entre 30 y 35 estamos ante un obeso patológico, entre 35 y 40 obesidad grave y cuando está por encima de 40 consideramos una obesidad mórbida.

CURVA DE OBESIDAD Y TRATAMIENTO

En líneas generales, todas las personas que acuden a una consulta médica por problemas de obesidad, han sufrido ya uno o más regímenes hipocalóricos para intentar adelgazar. Si realizamos una curva de obesidad con los parámetros del Índice de Masa Corporal, nos encontramos que el tratamiento para un paciente con IMC entre 25 y 30 sería un tratamiento dietético-endocrinológico con alimentos hipocalóricos. Cuando el IMC es superior a 30 puede ser necesario el apoyo de medicación para conseguir bajar el peso. A partir de 35 puede considerarse tributario de cirugía si presenta enfermedades derivadas de su exceso de peso. Cuando una persona alcanza un índice de masa corporal superior a 40 los riesgos que comporta la propia obesidad son mayores que el riesgo que comporta la cirugía, por ello se aconseja al paciente someterse a una intervención quirúrgica.

PROBLEMAS QUE CONLLEVA LA OBESIDAD

Un índice de masa corporal superior a 40 es lo que la Sociedad Americana de Cirugía de la Obesidad considera obesidad mórbida. En estos pacientes los riesgos de problemas respiratorios, circulatorios, endocrinos, cardíacos, de padecer cáncer de mama y mortalidad (1 año menos de vida por cada 10 Kg. de exceso de peso), son superiores a los riesgos que comporta una intervención quirúrgica tradicional, es decir, abriendo al paciente.

En los casos en que el IMC está situado entre 30 y 40, es frecuente padecer enfermedades hepáticas, cardiológicas (infarto, hipertensión...), articulares, metabólicas (diabetes). Todo ello aconseja la pérdida de peso y por lo tanto la cirugía está justificada.

Cuando el IMC es inferior a 30, debe realizarse tratamiento dietético endocrinológico, como primera opción. Las Sociedades Americanas de Seguros consideran que un paciente es obeso mórbido y tributario de cirugía cuando pesa más de 45 kilos sobre el peso teórico ideal. Dicha sociedad, igualmente considera también tributarios de cirugía a aquellos pacientes que sean portadores de alguna enfermedad grave estrechamente relacionada con su obesidad aunque el paciente no alcance el 40 de índice de masa corporal o 45 kilos por encima de su peso ideal,.

Existe un grupo de pacientes que padecen apnea repetida durante el sueño, o que tienen una tendencia habitual a quedarse dormidos. Estos pacientes se caracterizan porque por las noches producen fuertes ronquidos y se mueven con frecuencia (duermen mal). Cuando un paciente supera las 20 apneas/hora (una apnea son 10 segundos sin respirar consecutivos), tiene una hipersomnia diurna (se quedan dormidos en reuniones, conduciendo, etc.), o tiene un deterioro de las funciones para conocer e irritabilidad emocional, se considera que es obligada la cirugía pues como bien se ha demostrado, estos episodios desaparecen cuando el paciente pierde peso.

Igualmente, existen trastornos de artrosis en las extremidades y en la región lumbar que provocan inmovilidad en el paciente obeso. Esto, junto con problemas como la diabetes, la hipertensión, el reflujo gastro-esofágico, el ácido úrico, la incontinencia urinaria (se escapa la orina por el exceso de peso), o los trastornos hormonales de tipo menstruación en la mujer, son algunas de las consecuencias de la obesidad que mejoran cuando se soluciona el problema del exceso de peso.

Por último, no debemos olvidar las repercusiones psicológicas que la obesidad conlleva: pérdida de autoestima, inseguridad, depresiones, etc.
 
 

 

 
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Herrera Llerandi - Guatemala Lunes 6 de Septiembre 2010.