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INTOXICACIONES
ALIMENTARIAS
GASTROENTERITIS INFECCIOSAS POR INTOXICACION ALIMENTARIA
1. Estafilocócica. Cuadro agudo de vómitos, retortijones
y diarrea causado por ingerir alimentos contaminados por la
enterotoxina del estafilococo. Ocurre en brotes epidémicos,
cuando personas con infecciones de piel (forúnculos, etc.)
manipulan los alimentos y los contaminan, y después éstos quedan
expuestos a temperatura ambiente. Los medios típicos incluyen
alimentos como natillas, pasteles de nata, leche, carne tratada
y pescado. El período de incubación (sin síntomas) es de 2 a 8
horas tras la ingesta del alimento que contiene la enterotoxina.
El trastorno es breve, con recuperación en 3-6 horas. En niños
muy pequeños, ancianos o enfermos crónicos puede ser más grave
por trastornos del balance de líquidos y sales. La reposición
intravenosa de líquidos produce mejoría espectacular.
2. Por Clostridium perfringens. Cuadro agudo de vómitos y
diarrea causado por ingerir alimentos contaminados por la
enterotoxina del microbio Clostridium perfringens. La carne
contaminada ha causado muchos brotes epidémicos. El cuadro suele
ser leve. El tratamiento incluye reposición de líquidos y, en
casos graves, penicilina.
3. Diarrea del viajero. Con este término se suele referir
a casos esporádicos de gastroenteritis infecciosa, que afecta a
viajeros y turistas. La causa más frecuente es el desarrollo -lejos
de casa, en contacto con otras aguas y alimentos- de una cepa
agresiva de la bacteria Escherichia coli, que está normalmente
en el intestino. También se puede deber a virus del intestino (por
ejemplo, el llamado agente Norwalk). El cuadro es de náuseas y
vómitos, retortijones y diarrea. El trastorno es breve y leve.
El tratamiento incluye reposición de líquidos y sales; no se
aconsejan antibióticos. La prevención más segura de la diarrea
del viajero es tener precaución con las comidas y bebidas,
tendiendo, allí donde se vaya, a una dieta de alimentos
envasados y bien cocinados.
4. Salmonelosis. Existen 2.200 serotipos de esta
bacteria. La mayoría de las cepas producen gastroenteritis de
origen alimentario. Fuentes habituales de Salmonella son los
huevos y los productos derivados de ellos, la leche no hervida y
las aves de corral. Los síntomas aparecen 12-48 horas después de
la ingesta, con náuseas, retortijones y diarrea líquida.
Habitualmente, el trastorno es leve y persiste de 1 a 4 días. El
tratamiento incluye reposición de líquidos y sales; no se
aconsejan antibióticos, que prolongan la excreción del microbio.
La fiebre tifoidea es un tipo de salmonelosis mucho más grave,
con tratamiento y pronóstico distintos a las gastroenteritis
comunes por Salmonella.
INTOXICACIONES POR HONGOS
El potencial de intoxicación de las setas es impredecible, y
puede variar dentro de la misma especie, en momentos distintos
de la estación en que crecen y según la forma de cocinarlas. Los
cuadros más frecuentes son:
Intoxicación muscarínica. Puede deberse a Amanita
muscaria, y a muchas especies de Inocybe. Los síntomas se
inician entre algunos minutos y 2 horas tras la ingesta.
Consisten en lagrimeo, salivación, sudoración, pupilas pequeñas,
retortijones, diarrea, vómitos, vértigo, confusión y coma. Se
puede llegar a la muerte en pocas horas, pero habitualmente hay
recuperación completa en 24 horas con el tratamiento adecuado.
Intoxicación por faloidina. Se debe a Amanita phalloides y
especies afines. La intoxicación aparece entre 6 y 24 horas tras
la ingesta, y los síntomas digestivos son similares a los
anteriores, pero se acaban afectando el riñón -con imposibilidad
de orinar- y el hígado -con ictericia o tinte amarillo-.
Frecuentemente, la muerte ocurre entre los 5 y los 8 días.
Obviamente, el modo más fácil de prevenir la intoxicación por
setas es evitar la ingesta de todas aquellas que no estén
perfectamente identificadas como comestibles.
INTOXICACIONES POR PESCADO
1. Alergia. Algunas personas, fundamentalmente niños con
atopia (predisposición familiar y/o personal a la alergia)
pueden desarrollar síntomas de picor, ronchas, náuseas y vómitos,
diarrea y/o dificultad para respirar con la ingesta de pescados
(que su familia tolera). Esto puede deberse a alergia a las
proteínas del pescado, que suelen resistir el calor y la
digestión. Los alérgicos a pescado suelen además desarrollar
asma (dificultad para respirar, tos, sibilancias) con la
inhalación de humos producidos al freír pescado.
2. Escombroidosis o intoxicación histamínica. Es la forma
más frecuente de intoxicación por pescado en todo el mundo. Se
debe a una descomposición bacteriana después de capturado el pez,
que produce concentraciones elevadas de histamina (por
degradación del aminoácido histidina) en su carne. La causa más
común es la falta de refrigeración precoz del pescado. La
histamina suele producir una reacción inmediata, idéntica a la
reacción alérgica, con enrojecimiento facial, inyección
conjuntival, picor, ronchas, náuseas y vómitos, diarrea y/o
dificultad para respirar. Suele haber recuperación espontánea en
< 24 horas. La escombroidosis la pueden producir pescados
escombroides (caballa o escombro, atún, bonito o albacora), o no
escombroides, como el pez espada. Esta intoxicación histamínica
suele tomarse erróneamente como una reacción alérgica.
3. Ciguatera. La intoxicación por ciguatera puede
producirse tras la ingesta de cualquiera de las más de 400
especies de peces de los arrecifes tropicales, y es frecuente,
fundamentalmente, en Florida, la India y el Pacífico, donde un
microorganismo del plancton (un dinoflagelado) produce la
ciguatoxina, que es ingerida y se acumula en la carne del animal
marino. Los peces más grandes, de más edad, son más tóxicos. El
sabor del pez no se altera, y no se conoce ningún método de
congelación o cocción que proteja de la intoxicación. Los
síntomas aparecen de una a varias horas después de la ingesta.
El cuadro característico dura alrededor de 8 días, e incluye:
-
Retortijones, diarrea, náuseas y vómitos.
- Dolor
de cabeza, de músculos, de articulaciones.
- Picor
generalizado.
-
Fenómenos sensitivos: Inversión de las sensaciones de calor
y frío, dolor en la cara, sensación de pérdida de los
dientes, hormigueo o quemazón de extremidades, etc. Pueden
repetirse durante meses después de la intoxicación.
4.
Anisakiasis o anisakidosis. Infestación aguda del tubo
digestivo por el nematodo Anisakis simplex, cuyas larvas
están presentes en gran cantidad de pescados (hasta el 80 %
de pescados procedentes de algunos fondeaderos). Ocurre más
frecuentemente en los países donde se consume pescado crudo
(Sushi o sashimi en Japón, pescados ahumados o marinados,
etc.), y la cocción y congelación la previenen.
(Sin embargo, un pequeño número de pacientes presentan
alergia a los antígenos de Anisakis, y pueden sufrir
síntomas similares a la alergia a pescados al ingerir
pescados que contengan Anisakis vivo o muerto, sin que al
parecer sea necesaria una infestación previa. La alergia a
Anisakis no es evitable por congelación o cocción, ya que
los antígenos las resisten).
INTOXICACIONES POR MARISCOS (CRUSTACEOS Y MOLUSCOS)
1. Alergia. Algunas personas con atopia (predisposición
familiar y/o personal a la alergia) pueden desarrollar
síntomas de picor, ronchas, náuseas y vómitos, diarrea y/o
dificultad para respirar con la ingesta de crustáceos y/o
moluscos (que otros comensales toleran). Esto puede deberse
a alergia a las proteínas del animal (la tropomiosina en el
caso de los crustáceos), que suelen resistir el calor y la
digestión. Los alérgicos a mariscos suelen además
desarrollar asma (dificultad para respirar, tos, sibilancias)
con la inhalación de humos producidos al asar o cocinar
mariscos.
2. Gastroenteritis por mariscos infectados. Es, con
mucho, la intoxicación por mariscos más común, por ingestión
de mejillones, almejas, ostras, coquinas, vieiras o
crustáceos infectados por Salmonella typhi, Escherichia coli
enterotóxico e invasivo, virus Norwalk, o distintas especies
de vibriones (Vibrio cholerae, V. parahaemolyticus, V.
vulnificus). Los vibriones afectan sobre todo a ostras y
crustáceos. La correcta refrigeración y cocción previene en
gran parte estas intoxicaciones. También puede transmitirse
a través de las almejas el virus de la Hepatitis A; se han
comunicado brotes ligados al consumo de almejas al vapor (cocción
breve e insuficiente para inactivar los virus).
3. Intoxicación paralítica por moluscos de mar. Es
una intoxicación muy grave que ocurre en brotes veraniegos
en algunas costas (sobre todo, las costas del Pacífico y la
Costa Este de Estados Unidos), cuando mejillones, almejas,
ostras y vieiras (veneras) ingieren un dinoflagelado tóxico
("marea roja") que produce una neurotoxina (saxitoxina)
resistente a la cocción. Los síntomas aparecen de 5 a 30
minutos después de la ingesta, y consisten en hormigueo
alrededor de la boca, seguido de náuseas y vómitos, espasmos
abdominales, debilidad muscular, y parálisis. La parálisis
del diafragma puede causar la muerte por imposibilidad para
respirar.
4. Intoxicaciones químicas por contaminantes. La
carne de moluscos y crustáceos concentra todos los tóxicos
químicos que ingieren: metales pesados -mercurio, cadmio,
arsénico, plomo- , insecticidas inorgánicos, etc. Afectaría
de forma selectiva a mariscos pescados en zonas de polución
alta, y en cualquier caso, la cantidad de carne ingerida
para llegar a síntomas de intoxicación tendría que ser muy
importante. |